Hace hoy justo 4 años el Deportivo Alavés, en mitad de la temporada de su regreso a la primera división, sorprendía con el anuncio de que tenía la intención de reformar y ampliar el estadio municipal de Mendizorrotza. Y lo hizo aquel domingo previo a las navidades con un anteproyecto del estudio vitoriano Mozas Aguirre Arquitectos que proponía ampliar el aforo del estadio inaugurado en 1924 hasta los 32.000 asientos con el aumento de la grada existente y la construcción de un nuevo anillo. El Club incluso expuso una maqueta durante meses en un local de la céntrica calle Dato en el que presentaba a la ciudadanía el nuevo estadio que contaría con una nueva cubierta sin columnas, un nuevo museo, restaurante, taquillas cubiertas, nuevas tiendas, ludoteca… Todo ello envuelto en una nueva piel de madera laminada con iluminación de 27,5 metros de altura.

Pero lo cierto es que 4 años después, a las puertas de un 2021 en el que el Glorioso celebrará su centenario y en el que el Club ponía su mirada para estrenar un nuevo estadio para sus aficionados, no se ha vertido un solo metro cúbico de hormigón en un recinto cuya última reforma data de un ya lejano 1998. En 2018 llegó el acuerdo entre instituciones para la financiación de un proyecto que el Alavés no presentaba definitivamente pero valoraba en unos 55 millones de euros, de los que se haría cargo del 60%. El resto irían a cuenta del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz (que seguiría siendo titular del recinto tras una inversión de un máximo de 8,1 millones) y Diputación Foral de Álava y Gobierno Vasco (que aportarían hasta 6,9 millones cada uno).

Aproximadamente un año después, ya en primavera de 2019, la Junta de Gobierno Local daba el visto bueno al acuerdo de extinción anticipada de la cesión del estadio de Mendizorrotza al Deportivo Alavés S.A.D., suscrito en 2011 y que expiraba en el año 2023. Lo hacía con la intención de poner en marcha una nueva concesión demanial del campo de fútbol más extensa en el tiempo a cambio de la potente inversión del Club para reformar un campo que se consideraba tenía graves e importantes defectos estructurales, que si bien no afectaban a la seguridad de la instalación, exigían una actuación. Pocos meses después el Ayuntamiento resolvía también someter a información pública la modificación estructural del PGOU necesaria para, aprovechando las importantes obras de carácter estructural que se consideraban necesarias para la consolidación de los graderíos a largo plazo, proceder a una renovación integral del mismo.

Se conocía de este modo de manera indirecta que el Alavés contaba ya con un proyecto constructivo en este caso a cargo de la firma L35 (autores entre otros de la reforma del estadio Santiago Bernabéu en Madrid), según el cual el aforo quedaría finalmente en aproximadamente 27.000 espectadores. Lo cierto es que ninguno de estos 2 procesos se ha dado por concluido a fecha de hoy, ya que el concurso para la nueva concesión aún no ha sido convocado (sigue el anterior en vigencia de manera provisional) y la modificación del PGOU sigue en tramitación.

La historia sufriría aún así un nuevo giro inesperado en 2020. Inmersos de lleno en la pandemia, el Club anunciaba a finales de junio que al contrario que otros que se aprovecharían del parón de asistencia de aficionados a los partidos de manera indefinida (Real Madrid, Osasuna o Levante se han valido de la ausencia de público para acelerar trabajos de calado en sus respectivos estadios) procedía a posponer la remodelación del feudo albiazul hasta que las consecuencias económicas y sociales se suavizasen. Se daba de esta manera prioridad a otros proyectos, como la ampliación de la Ciudad Deportiva de Ibaia, también un viejo anhelo de la actual directiva.

Aún así, 4 años después de aquel domingo en el que la ciudad despertaba sorprendida por las ambiciosas intenciones del Deportivo Alavés y ya a las puertas del que debía haber sido el año de inauguración, parece que ni las instituciones públicas ni el propio Club aparcan de manera indefinida el proyecto de remodelación y ampliación del estadio. De hecho esta semana se ha sabido que, entre las partidas contempladas en la propuesta de presupuesto de Territorio y Acción por el Clima del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, se incluyen 100.000€ para acometer los trabajos previos a la reforma integral y ampliación del complejo deportivo dentro del próximo año 2021.

Y del proyecto de ese nuevo estadio con 27.000 butacas (aunque ampliables hasta las 30.000) diseñado por L35 que el Club ya tiene entre manos pero cuyo detalle no ha hecho público a accionistas minoritarios ni ciudadanos ya se conocen sus líneas maestras. El nuevo complejo pasaría a tener una huella elipsoidal con una volumetría determinada por las condiciones de su entorno con el Paseo Cervantes al noroeste y el edificio de servicio a las piscinas al sureste. Se propone un estadio más amplio, confortable, accesible y versátil formado por una parte por un cuerpo bajo, de altura similar a la edificación actual y que alojaría la mayoría de usos, y por otra parte un nuevo anfiteatro que permitiría el aumento de aforo y generaría un nuevo volumen con una geometría más libre e icónica que lo caracterizaría como estadio. Las gradas buscarían mantener una simetría con respecto a los dos ejes principales, con los puntos más altos en las zonas centrales de ambas tribunas laterales y en menor medida en los fondos y con un crecimiento mínimo en las cuatro esquinas. Todo ello iría protegido con una nueva cubierta ligera sin pilares (con anillos de tracción y compresión, misma solución a la empleada por ejemplo en el estadio Wanda Metropolitano de Madrid) y envuelto por una solución ligera y eficiente a base de paneles de aluminio.